Eduardo Galeano

Loading...

viernes, 28 de febrero de 2014

Serán 60 Euros suficiente; los admitíran en Suiza.




Me gustaría recibir orientación sobre cómo hacer un uso racional del importe de el curso 48 créditos ECT de 3º y 4º curso de Grado en Ciencias Políticas y de la Administración. El curso pasado, para tener derecho a beca, se obtuvo el 100% de los créditos matriculados con una nota media de notable. No pertenece al umbral más bajo de renta, pues no existe un umbral para personas sin renta (desempleado, sin ningún tipo de prestación o subsidio por cotizar los últimos años en el régimen de autónomo, con dos hijos a cargo y esposa desempleada de larga duración, sin ningún tipo de prestación o subsidio por el mismo caso y estudiante universitaria no becada). Y tras estos datos, ¿qué se hace con la beca?, ¿se dedica los 60 euros a adquirir el material educativo necesario? No, solo la bibliografía básica cuesta 253,50 euros. ¿Qué tal emplearlos en el transporte? Teniendo en cuenta los kilómetros que separan el domicilio-hipoteca del centro universitario, creo que tampoco.
¿Qué tal depositarlo en Suiza? ¿O se emplea en un billete de avión de bajo coste y emigra a algún país europeo para buscar trabajo de camarero español, gracioso y educado?.

¿Pensamos realmente que la situación política y económica por la que estamos pasando no tiene solución, que no se puede hacer nada para resolverla?
Vemos pasar a político tras político acusado de corrupción, de robar dinero público, nuestro dinero y el de nuestros hijos. ¿Y de verdad pensamos que no podemos hacer nada? ¿Estamos dispuestos a dejar que unos pocos acaben con todo lo que tanto nos ha costado conseguir hasta ahora? Es cierto que la clase política es la que tendría que dar ejemplo de justicia, de honestidad y sobre todo de humildad a una sociedad que está luchando con uñas y dientes por salir adelante. Pero no es así. ¿Por qué no damos nosotros, los ciudadanos de a pie, ese ejemplo?
No dejemos que la injusticia campe a sus anchas. Si vemos algo injusto en el trabajo, en la familia, en nuestro entorno, no callemos, es mejor que te critiquen por decir lo que crees que por callar. Si en nuestra ciudad, en nuestro pueblo hay una concentración para reivindicar algo que creemos justo, únete a ella, no te quedes en casa, cuantos más seamos más fuerza se hará. Inculquemos a nuestros hijos unos valores. Enseñémosles a cuidar las cosas que hay en nuestra casa, pero también las que están fuera de ella, el mobiliario urbano de nuestras ciudades, nuestros bosques, nuestros mares.
No pasemos por este mundo como si no fuéramos parte de él. Todos formamos parte de su engranaje y de nosotros depende que llegue a buen puerto. Vamos a ponernos una inyección de entusiasmo. Vamos a luchar por lo que creíamos. Nada está perdido.